viernes, 30 de septiembre de 2011

Aliento de flores


Me dices que cada día
en cuanto despunta
el primer rayo de sol
sobre nuestras amadas sierras,
abres la verja del jardín
y cortas para él
las mejores rosas.

Me dices que te llenas
el regazo de pétalos;
que da gloria verlas
allí sobre la piedra.

(La piedra que engulle
en sus frías etrañas
un haz de huesos
y un puñado de polvo)

Me lo dices
desde la distancia
y sin embargo me llega
ese perfume de tu aliento
como si hubieses comido flores.

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