viernes, 2 de septiembre de 2011

La mantis


No hay nada prohibido
en ese cuerpo que me espera
nada que no se deje manchar
por el fango de mi vida.

Nada se me niega
en esa materia,
en cuyo interior palpitan
todos los arcanos del universo
de la hiel y del amor
de la guerra y de la armonía
de la verdad y de la quimera,
Nada está cerrado a mi voluntad
de destrucción

Yo la hembra poderosa
la bella impía
la bestia ávida e inmisericorde
Sí, yo, Lilith,
la febril amazona,
levanto mi túnica de seda
y cabalgo mi pegaso
de furiosas alas;
y torturo su libertad
y la destruyo
y renazco fastuosa

Nada hay en ese cuerpo
que no me pertenezca
nada hay en mi cuerpo
que tú hayas seducido
más allá de mis ansias.

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