sábado, 2 de junio de 2012

La buena gente


Esta que se mira al espejo

y se siente fuerte y  se ve bella,

al fin, después de la guerra de los años.

Esta que o tiene miedo de mirarte a los ojos,

fijamente,

mientras tiemblas,

no cree en nada ni en nadie,  ni tiene dios ni patria

ni falta que le hace.

No tiene partes blandas,  visibles, 

puede curarte las mismas heridas

que ella misma te ha abierto

y dormir en tus brazos como una gata

o enroscada en el sofá como una serpiente.

Esta que lo es,

que te mira,

que se muere de odio y de amor,

y de indiferencia 

no es buena gente,

para qué vamos a engañarnos. 

Igual ama al género humano como una idiota

y se inflama por dentro como un pájaro del trópico,

que odia a todo ser viviente  porque son criaturas que hablan alto

o eructan en los bares o dejan ver las muelas sucias 

cuando ríen a carcajadas.

Esta que  mira 

a través de los cristales

el gran desfile hacia la muerte

y se revuelve como una bestia

para escaparse del cortejo.

Esta, a la postre,

es de fiar.

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